Personalizar
la apariencia de nuestro sistema es un aspecto a tener en cuenta si vamos a
pasar mucho tiempo delante del ordenador. No sólo por la estética, sino para
que sea lo más cómodo posible para la vista.
El
fondo de Escritorio (también llamado fondo de pantalla o wallpaper) es la
imagen sobre la cual se sitúan los iconos del escritorio. La veremos
continuamente cuando trabajemos con el ordenador, por eso debe de ser una
imagen agradable y que nos permita ver claramente los iconos.
En la
parte inferior de la ventana Personalización vemos el botón Fondo de escritorio
desde el que podemos cambiarlo. Si pulsamos sobre él se abrirá una ventana.
Una
imagen estática durante un tiempo prolongado resulta perjudicial para la
pantalla, porque pueden haber puntos que reciban demasiada intensidad de luz
durante demasiado tiempo, y queden dañados. Para evitar esto, Windows incorpora
el protector de pantalla. Se trata de una animación que se muestra cuando el
ordenador está un determinado tiempo inactivo.
Cuando
queramos cerrar el protector, bastará con pulsar cualquier tecla o mover el
ratón.
En la
zona inferior de la ventana Personalización encontramos la opción Protector de
pantalla. Si hacemos clic sobre ella se abrirá la ventana de Configuración del
protector de pantalla, que nos permitirá.
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